A la manera del amor
reivindica el otoño su libertad
contenida entre los barrotes
de los últimos estertores del estío.
Se derrumban las primeras promesas,
rebeldes y adolescentes, del verano:
embriones vertebrados del deseo:
botín de guerra en la memoria.
Y así regresa la más bella y danubiana,
la de los días contados,
la estación de las alondras
y los amores fraguados,
la de las espigas gualdas…
la de las hojas marchitas
que van cayendo en picado.
22/09/09 p.



Pilar.



