por murphy el Lun Sep 10, 2007 6:54 pm
No hace mucho, una amiga pucelana del foro, de ojos inexplicables e inagotable simpatía, cuyo nombre no diré así me maten, me pasaba información de concursos literarios. Casualmente, en uno de ellos había puesto mis pezuñas yo, con el resultado que ella conoce. No sé si le prometí que le mandaría el parco poemario que enviara a Málaga, es igual, lo cuelgo aquí y así hacemos crecer este topic virginal. Va por ella y por Alejandra, ea:
DENTRO DE TI
1
Y en la luz no hay más luz
que la precisa
para poder pronunciar:
'Esta noche han caído
todas las muertes,
los preludios, las palabras,
y, también ha caído
el hermoso y fugaz
miedo a verte salir
detrás de tu mejor mirada...'
Esta noche no hacen falta
la luz, ni el verso...
2
¿Qué mejor acento para cuanto
empieza desde la primera voz donde susurro?
Esdrújula e inconveniente,
sábana y lienzo.
¿Hay cuerpo que se niegue
a convertirse en pincel o brocha?
deja que avance esta lujuria de sabernos reales
desde la primera sílaba de este sueño,
deja que el beso te salpique placer
donde el hilo se tersa
para la mejor pantalla
de tu comezón...
3
Las manos abiertas
acercan un instante hermoso.
Dime ¿qué has soñado?
dime ¿por qué sigues soñando?
¿ha habido
acaso estrellas
por tu sueño?
¿No fueran, acaso,
menos fugaces
si en tu despertar...?
Extiende la mano,
ábremela, olvida
mis preguntas.
Las respuestas
palpitan en tu reciente ojo.
Dame, dame la mano.
4
Estoy dentro de mí,
hay un surco plagado de amapolas
y no he decidido dónde
he sangrado ese sueño
o si es un regalo desesperado.
El sábado, dulcemente se va
con esa música de gorriones de antaño.
Sigo dentro de mí pero con la otra sonrisa,
la de saberme un poco dentro de ti ya,
sé que he asaltado tu descuidado minuto
y buscas las mismas amapolas...
Atrévete a pedirme más, no hay otra llave
para compartir un breve instante
donde abatir de amor, dos soledades...
5
Pongamos que la noche te ha enrolado,
pongamos que más que poner te quitas,
pongamos que te mueves y te agitas
como si el cuerpo fuera un mar airado.
Pongamos que te admiro, yerto, al lado
descubrir ese ardor que resucitas
pongamos que, serpiente, ya me excitas
algún breve rincón aún no excitado.
Pongamos que la noche es toda noche
por tu luna, esa piel en que vagamos,
pongamos que no cedes ni un reproche,
pongamos que sudando nos amamos
cuando susurras que te desabroche
aquello que aún te abrocha y nos pongamos...