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La Nave del Misterio

Dios los cría y ellos se juntan.

Notapor linkito el Mié Oct 22, 2008 8:42 pm

Aún no he contado ninguna de las experiencias que conozco, pero sólo diré que la casa de los espíritus tiene una puerta a la que no se debe llamar.. Le pediré a mi madre que me recuerde historias y os las contaré.

Al margen de ello, mi relación actual con la muerte es muy escasa, pero también muy elocuente. Os contaré algo muy personal, que tiene y no tiene que ver con lo que estamos hablando. El año pasado, murió mi abuela. Mi relación con mi abuela era muy cercana. Desde los 9 años, compartía mi habitación con ella, así que imaginad. Tras mis padres, ha sido la figura más estrecha que he tenido siempre. Ella murió de cáncer. El mes de junio empezó a encontrarse mal. En septiembre, el maldito cáncer se la había llevado por delante. El día que murió, yo no estaba en casa. Había amanecido estable, y le habían dado más tiempo de vida. Nunca me perdonaré no haber estado, pero bueno, ese es otro tema. El caso es que ella sabía que iba a morir. Se abrazó a mis padres sin venir a cuento. Sonrió a mi madre y la mandó a buscar un vaso de agua para morir sola y que su querida hija no la viera fallecer. Cuando volví a casa, me abracé a mi madre, y entré a la habitación. Murió en una cama que estaba a 40 centímetros de donde os estoy escribiendo. Entré, y estuvimos los dos solos. La miré, y noté que seguía allí conmigo. Y no tuve miedo. No quise separarme. Le di un beso en la frente, me quedé con ella hasta que vinieron a llevarse el cuerpo. Y ese día, aprendí a no tener miedo a los muertos. Mi abuela, al menos, seguía siendo la misma de siempre. La que dormía a mi lado. Y la que hace que ahora me cueste contener las lágrimas mientras os cuento esto. ¿Y sabeis que? Duermo solo en la habitación que murió. Y mi cama está donde estaba la suya. Y más que asustado, me siento increiblemente protegido.

Ale, disculpad el inciso. Un abrazo. :)
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Notapor Puwiro el Mié Oct 22, 2008 8:56 pm

Otra historia de la Ouija a petición de Mala. Unas amigas decidieron hacer una Ouija, bueno la verdad, es que ya habían jugado muchas veces con ello y no tenían buenas experiencias pero como eran masocas, quedan para hacerla otra vez, en casa de una ellas, invocan al espiritu, pero no les salió el que ellas querian, sino que les salió uno que parecia jugueton, así que comenzaron a reirse de él, pero se enfado y realmente era malo; así que cuando se fueron a despedir de él no las dejaba irse y comenzó a jugar él con ellas. Una de ellas sabía sobre Ouija (eso las salvo), así que le fue preguntado si se podían ir una por una, a lo que fue accediendo el espiritu, cuando toco su turno no la dejaba irse, al final no recuerdo muy bien como lo hizo, pero sé que tuvo que usar su cruz de Caravaca para dañarle a él.

¿quieren otra?
Y aquella carta decía:
"...si algún día Dios te llama
para mi un puesto reclama
que a buscarte pronto iré"
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Puwiro
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Notapor malabruja el Mié Oct 22, 2008 8:57 pm

linkito escribió:Aún no he contado ninguna de las experiencias que conozco, pero sólo diré que la casa de los espíritus tiene una puerta a la que no se debe llamar.. Le pediré a mi madre que me recuerde historias y os las contaré.

Al margen de ello, mi relación actual con la muerte es muy escasa, pero también muy elocuente. Os contaré algo muy personal, que tiene y no tiene que ver con lo que estamos hablando. El año pasado, murió mi abuela. Mi relación con mi abuela era muy cercana. Desde los 9 años, compartía mi habitación con ella, así que imaginad. Tras mis padres, ha sido la figura más estrecha que he tenido siempre. Ella murió de cáncer. El mes de junio empezó a encontrarse mal. En septiembre, el maldito cáncer se la había llevado por delante. El día que murió, yo no estaba en casa. Había amanecido estable, y le habían dado más tiempo de vida. Nunca me perdonaré no haber estado, pero bueno, ese es otro tema. El caso es que ella sabía que iba a morir. Se abrazó a mis padres sin venir a cuento. Sonrió a mi madre y la mandó a buscar un vaso de agua para morir sola y que su querida hija no la viera fallecer. Cuando volví a casa, me abracé a mi madre, y entré a la habitación. Murió en una cama que estaba a 40 centímetros de donde os estoy escribiendo. Entré, y estuvimos los dos solos. La miré, y noté que seguía allí conmigo. Y no tuve miedo. No quise separarme. Le di un beso en la frente, me quedé con ella hasta que vinieron a llevarse el cuerpo. Y ese día, aprendí a no tener miedo a los muertos. Mi abuela, al menos, seguía siendo la misma de siempre. La que dormía a mi lado. Y la que hace que ahora me cueste contener las lágrimas mientras os cuento esto. ¿Y sabeis que? Duermo solo en la habitación que murió. Y mi cama está donde estaba la suya. Y más que asustado, me siento increiblemente protegido.

Ale, disculpad el inciso. Un abrazo. :)


Precioso linkito. Nunca lo hubiera contado a nadie, salvo a los míos que lo saben, me has hecho recordar y llorar contigo. Mi padre estuvo acompañado el día de su muerte con mi madre agarrada de una mano y yo de otra. Dije que iba al baño, y murió cuando yo estaba allí. Sé que no quiso que yo le viera morir. Estaban mis hermanos y mi madre, y estoy segura de que esperó a que soltara su mano y me marchara.
También tuve la misma sensación que tu. De que todos nos morimos y que la muerte no es algo que les pasa a otros y da mucho miedo, sino algo cercano y tan natural como la vida.

Coco, sigue leyendo y acompaña esta noche a divi, que tampoco va a dormir.

He releído y se me escapó un "volver Ha hacer" qué horror. Si corrijo el texto, me corrijes el cuote, linki?
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Notapor linkito el Mié Oct 22, 2008 9:00 pm

malabruja escribió:He releído y se me escapó un "volver Ha hacer" qué horror. Si corrijo el texto, me corrijes el cuote, linki?


Ya ta. :)

Y seguro que tienes razón. Tu padre te mandó al baño sin que lo supieras. Y seguro que fue porque debía ser así. :wink:
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Notapor urriellu el Mié Oct 22, 2008 9:02 pm

Si algún día tengo un nieto me gustaría que fuera un linkito, así, categorizando con su nick, creo que me explico. :wink:
Ya no hay adoquines, ya no habrá playa.
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Notapor Solps el Mié Oct 22, 2008 11:43 pm

malabruja escribió:Tuvimos un familiar muy próximo hospitalizado durante tres largos meses. Por las mañanas me solía quedar yo acompañándole, por las tardes se quedaba mi hermano, y por las noches se quedaba mi madre.

Las mañanas y las tardes no se pasaban demasiado mal, entre visitas médicas , viajecitos a por café, largas conversaciones con el enfermo y tomas de constantes vitales.

Las noches eran otra historia. Las horas pasaban lentamente, y al ser un hospital público, las comodidades eran escasas, más bien nulas. Mi madre tenía que pasar la noche en silencio y penumbra, con la sola compañía de algún libro, una revista, o esporádicamente la visita de algún miembro del personal sanitario para controlar la situación. Todo esto sentada, a veces un poco reclinada, en un sillón pensado más bien para una visita ocasional que para una pernoctación prolongada.
Una de las noches, entumecida por la posición, se levantó y se puso a mirar por la ventana, para matar el aburrimiento y estirar las piernas.

Estaba en la tercera planta de un hospital con dos edificios casi idénticos y paralelos, comunicados por dos pasillos que están ambos en la primera planta. Desde la habitación en la que estamos, se ven las habitaciones enfrentadas del edificio hermano.

Se queda mirando distraídamente, habitación tras habitación, luces encendidas en algunas, apagadas en otras, flores, goteros… le llama la atención la primera planta, en penumbras toda ella, ninguna habitación que destaque de las demás, como si de un largo pasillo independiente se tratara.

Ve un grupo de personas en uno de los extremos del pasillo, juntas. De repente una sale corriendo pasillo arriba seguida por otra justo detrás de la primera. Se quedan en el otro extremo del pasillo quietos. Una vez han llegado al otro extremo, otras dos personas del grupo las imitan a gran velocidad y llegan donde se encuentran las anteriores , les siguen el resto, con el mismo ritual en grupos de dos , tres y hasta cuatro personas corriendo por el pasillo a bastante velocidad. Cuando se ha juntado todo el grupo en el otro extremo, repiten la misma operación, pero empezando desde el otro lado del pasillo.
Se cansa de verlos y se vuelve a sentar. Al día siguiente, se repite el mismo acontecimiento. Ya cogió la costumbre de asomarse sobre las 3 de la madrugada a intentar descubrir qué es lo que hacían estas personas.

Una de las noches, volvió a hacer lo que tenía ya por habitual, mirarlas, y se da cuenta de que no tienen pies, o ella no los puede ver de ninguna de las maneras. En realidad sólo ve sombras, no distingue si son hombres o mujeres, y a ninguno se le ven los pies. Este dato unido a la velocidad con la que se desplazan, le hace pensar que van en silla de ruedas.

Cuando ya llevaba un par de semanas con la rutina trasnochadora, se presenta la enfermera, Pilar, que por cierto se casaba en unas semanas, y mi madre le pregunta qué es lo que están haciendo aquellas personas. La enfermera se asoma y mira. Mi madre ve como palidece, y se queda atónita mientras mi madre le cuenta la historia de lo que sucede cada noche.

Ella no dice nada, sale y vuelve al cabo del rato con el médico de guardia, un nefrólogo que según las malas lenguas, me hacía ojitos. Los tres contemplan a las personas veloces sin pies, en silla de ruedas, hablan entre ellos y el médico sale de la habitación.

Pilar le cuenta a mi madre, que allí no puede haber nadie, que es el pasillo de la UCI, y ese lado no es el de las visitas, si no el del personal sanitario, y que el médico ha ido a mirar a ver a qué están jugando los residentes.
Al rato se encienden todas las luces del pasillo y la actividad cesa por completo, el médico les hace señales desde el pasillo de la UCI con la mano, responden al saludo y esperan a que regrese.

Vuelve el médico y dice que allí no había absolutamente nadie, que serían las sombras de los árboles o el reflejo de actividad en el edificio donde ellos se encontraban , cosa rara, porque se correspondía con las consultas externas y por la noche, por supuesto, no están abiertas. Mi madre pensó que el médico le estaba contando una milonga que ni él mismo se creía.

Cuando se marchó el médico, Pilar le cuenta a mi madre, que no son las primeras personas que ven algo así en el mismo lugar. Que es una leyenda que corre por todo el hospital, y que todo el personal está al corriente de ella. Allí hay fantasmas.
Nadie lo comenta ni lo quiere creer, pero todo el mundo lo sabe y no todos lo pueden ver. Ella no los pudo volver a ver más, por muchas noches que volvió a asomarse a la ventana.
Aquella noche lo vieron tres personas, de mi total confianza las tres.
¿Existen los fantasmas?

El hospital

[spoil]Imagen[/spoil]


Me acabo de cagarlapatabajo. Gracias, caVroooona!! :oops:
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Notapor Solps el Mié Oct 22, 2008 11:47 pm

divine6723 escribió:Mi hermano tenía una tabla Ouija, que venía en una revista de Jiménez del Oso ("Más allá", creo que se llamaba), y se quedó guardadita, yo no quería ni ver cómo era, así que nunca la he hecho.


Tenía los bordes negros, amarronándose hacia el interior, hasta convertirse en un revoltijo de llamaradas anaranjadas en el centro con los signos alrededor. Me la llevé un par de veces al cole. Nunca fuí tan popular, excepto quizá, aquella otra vez que le robé a mi hermana sus botas de ante color rosa y las combiné con una minifalda vaquera, XDD!! :lol: :lol:
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Notapor Solps el Mié Oct 22, 2008 11:50 pm

malabruja escribió:
Tatu, ¿no os sucedió nada raro tras hacer la güija? es que dicen por ahí que eso es muy peligroso.



Sí, que le "subió" una cosita. :roll:





















Una moneda de veinte duros, concretamente. :lol: :lol:
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Notapor Solps el Mié Oct 22, 2008 11:50 pm

linkito escribió:Aún no he contado ninguna de las experiencias que conozco, pero sólo diré que la casa de los espíritus tiene una puerta a la que no se debe llamar.. Le pediré a mi madre que me recuerde historias y os las contaré.

Al margen de ello, mi relación actual con la muerte es muy escasa, pero también muy elocuente. Os contaré algo muy personal, que tiene y no tiene que ver con lo que estamos hablando. El año pasado, murió mi abuela. Mi relación con mi abuela era muy cercana. Desde los 9 años, compartía mi habitación con ella, así que imaginad. Tras mis padres, ha sido la figura más estrecha que he tenido siempre. Ella murió de cáncer. El mes de junio empezó a encontrarse mal. En septiembre, el maldito cáncer se la había llevado por delante. El día que murió, yo no estaba en casa. Había amanecido estable, y le habían dado más tiempo de vida. Nunca me perdonaré no haber estado, pero bueno, ese es otro tema. El caso es que ella sabía que iba a morir. Se abrazó a mis padres sin venir a cuento. Sonrió a mi madre y la mandó a buscar un vaso de agua para morir sola y que su querida hija no la viera fallecer. Cuando volví a casa, me abracé a mi madre, y entré a la habitación. Murió en una cama que estaba a 40 centímetros de donde os estoy escribiendo. Entré, y estuvimos los dos solos. La miré, y noté que seguía allí conmigo. Y no tuve miedo. No quise separarme. Le di un beso en la frente, me quedé con ella hasta que vinieron a llevarse el cuerpo. Y ese día, aprendí a no tener miedo a los muertos. Mi abuela, al menos, seguía siendo la misma de siempre. La que dormía a mi lado. Y la que hace que ahora me cueste contener las lágrimas mientras os cuento esto. ¿Y sabeis que? Duermo solo en la habitación que murió. Y mi cama está donde estaba la suya. Y más que asustado, me siento increiblemente protegido.

Ale, disculpad el inciso. Un abrazo. :)


Eres hermoso. :muak:
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Notapor Solps el Mié Oct 22, 2008 11:53 pm

urriellu escribió:Si algún día tengo un nieto me gustaría que fuera un linkito, así, categorizando con su nick, creo que me explico. :wink:



Iba a soltar alguna chorrada, como que te pusieras a la cola, o que yo lo ví primero, pero... jolín, qué bonito es lo que has dicho, Urri. :love:
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Notapor miramira el Mié Oct 22, 2008 11:56 pm

Los muertos no dan miedo y más si son seres queridos, recuerdo cuando falleció mi padre que muchas mujeres le decían a mi madre que si no tenía miedo de que se le apareciera, mi madre siempre les contestaba ¡ójala!, porque sabía que mi padre nunca le haría nada.

Respecto a la muerte también hay mucha leyenda o incluso verdades, siempre se dice que cuando alguien está a punto de morir y está enfermo, en horas anteriores a su muerte tienen lo que llaman " la milloria de la mort" (la mejoría de la muerte) que se explica como un último intento de aferrarte a la vida.
LA GALLEGA Y LA MALAGUEÑA TAMPOCO TIENEN VERGÜENZA!!!!
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Notapor malabruja el Jue Oct 23, 2008 3:42 pm

¿Habéis dormido bien? :mrgreen:
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Notapor divine6723 el Jue Oct 23, 2008 5:39 pm

malabruja escribió:¿Habéis dormido bien? :mrgreen:


Después de jugar al Trivial, estuve echada en la cama, con la luz encendida y jugando a la Game Boy, hasta que ya el sueño casi me venció...Bruja, que eres mu bruja!!!! :P
Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio
http://es.youtube.com/watch?v=OzQkX-IZDbQ
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Notapor divine6723 el Jue Oct 23, 2008 7:20 pm

Mi padre murió cuando yo tenía 7 años. Mi madre llevaba las dos alianzas de boda en el anular de la mano derecha. Con el paso de los años, esos dos anillos (sobre todo el de ella), quedaron tan incrustados en su dedo que le cortaban la circulación. No se los podía quitar, ni siquiera con agua y jabón. Más de una vez comentaba que iba a tener que ir a que le cortaran el anillo. Una mañana, al despertarse vió los dos anillos en la mesita de noche.
Pero ahí no queda todo, ella llevaba siempre una cruz de oro que le regaló mi padre, con una cadena llena de nudos (tenía muchos nudos, me acuerdo perfectamente). Alguna vez intenté quitarle alguno, y sólo lo conseguí con uno de ellos. Pues bien, al día siguiente de lo de los anillos, estaba haciendo la cama, y vió como la cadena con la cruz caía delante de ella resbalando de su cuello sin un sólo nudo...
Mi hermana cree muy poco en todo esto (más bien nada), y dice que alguna explicación tiene que haber. Que los anillos se los quitaría en sueños, por mucho que le costara, y que lo de la cruz también tiene que tener alguna lógica, pero...yo no se la encuentro, porque sé como le quedaban los anillos, y sé como estaba la cadena, y ví los anillos fuera de su dedo, y ví la cadena sin un solo nudo. Mi madre está segura de que fue él, y yo también.
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Notapor Puwiro el Jue Oct 23, 2008 7:23 pm

malabruja escribió:¿Habéis dormido bien? :mrgreen:


He dormido muy bien, gracias, puedes ser por dos razones que ya no me dé tanto miedo esto y como no hemos empezado a contarlas cosas fuertes aun; o lo que me paso antes de irme a la cama.
Y aquella carta decía:
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