[align=justify]Aunque lo parezca, un europeo no es una ventosidad propia de Europa. Lo que sí es cierto es que este invento de Europa produce gases e incontinencias intestinales.
No sé si mis ojos llegarán a ver la unificación completa de las políticas de los países que conforman Europa, me da que eso no es de interés para los que diseñaron el espacio europeo. Algunas malas lenguas dicen que esto que tenemos ahora es la Europa de los mercaderes, que sí, que también.
Lo que ya no me cuadra es lo de las elecciones europeas, lo digo, más que nada, por aquello de justificar por medio de un trámite democrático algo que es ajeno en cierta medida a mi país.
Cierto es que hemos sacado buena tajada, y la modernización de España es evidente gracias al encuadre en el espacio común.
Ahora viene lo de Bolonia y su política universitaria. La cosa está jodida para este país donde la universidad era tomada como una guardería con tal de tener entretenidos a nuestros cachorros, los cuales se subirían por las paredes si no estuvieran invernando en esa macroguardería que es la universidad.
Pues no, miren ustedes, por primera vez voy a dar un poco la razón (he dicho UN POCO) a la vieja Europa y voy a decir que lo de Bolonia no me parece del todo mal.
Lo que me puede parecer mal es que la pasta sea obstáculo o trampolín, dependiendo de cada caso, a la hora de hacer que un cachorro llegue a sus metas, por ahí ya no hay que pasar. Pero, no nos engañemos, ahora tenemos eso y tampoco arrancamos adoquines. En España hay multitud de universidades privadas que también viven de hacer masters, lo cual queda muy bien en los curricula, para qué negarlo.
Siempre he dicho que a la universidad tiene que ir el que tiene que ir, sobre todo en este país donde la formación profesional sigue siendo tildada de aglutinadora de estudiantes de segunda división, ahí estamos demostrando que somos los más tontos de Europa.
Mucha culpa de esto la tienen los padres, esos padres pijos que consideran la universidad como la cuna del triunfo aunque su hijo siga siendo un cretino que ni se sabe expresar... da igual, el título es lo que te abre puertas. Pues no, mire usted, eso se tenía que acabar.
Queridos padres (incluyo madres, por cierto): Si quieres que tu hijo/a sea un triunfador/a mándalo a Gran Hermano, a OT, a preñarse de un torero... eso es triunfar. La ley del mínimo esfuerzo es lo que hará inclinar la balanza. En caso contrario, y haces lo posible porque se licencie o diplome, no me vengas con exigencias con aquello de "mi hijo es licenciado en ingeniería superior de agujeros de espumadera y no tiene trabajo", no, bonito, no me exijas como Estado que tu "inversión" esté en el paro, te jodes tú, no intentes repercutir tus responsabilidades en los demás.
Casi, si se me apura, lo mejor es que tu hijo estudie y aprenda un oficio, y si luego quiere licenciarse en lo que le salga de las gónadas perfecto, pero no invirtamos los papeles a tu gusto, lo cual puede reñir con los gustos del mercado.
Pues sí, nos hemos acostumbrado a adornar las paredes principales de la casa con orlas y títulos, pero mejor sería que nos adornáramos de otras cosas y nos dejemos de pijadas.[/align]
