¿Huele usted el libro cuando lo tiene en las manos?
Siempre. No lo puedo evitar. Creo que la cosa me viene desde los libros aquellos de Peliculas de Walt Disney que me regalaba mi padre. El olor del papel y de la tinta recién impresa se me quedó grabado (claro) y, de vez en cuando, lo reconozco en otros libros. No todos huelen igual. El caso es que los huelo en las librerías, ante el enojo de dependientes y dependientas que en alguna ocasión me han mirado raro.
¿Utiliza separador o dobla la esquina de la página?
Separador. Lo de doblar la esquina no me gusta. Lo hace mi señora y luego me paso buenos ratos desdoblando esquinas.
¿Mira cuántas páginas le quedan por leer?
Sí. Me agobian los de más de 500 páginas. Generalmente porque de ellas casi siempre unas 200 son de relleno que el autor ha añadido por exigencias editoriales, para que el libro se sitúe en tal o cual categoría y se cobre más. Claro que no siempre es el caso.
¿Le joroba prestar un libro y que no se lo devuelvan?
Me mata ir a buscar un libro y descubrir que no está, que está prestado. Es ese momento en el que descubres (cuando lo descubres) que fulanito o fulanita no piensa devolvertelo a no ser que pases el papelón de pedírselo. Tengo por ahí una Historia de España de Salvador de Madariaga que le dejé a un tal Gustavo, presunto amigo, y que hace poco, después de 22 años para ser exactos, le he vuelto a reclamar.
¿Lee con atril?
Me regalaron uno pero no me acostumbro.
¿Pone o ha puesto alguna vez flores entre las páginas?
Cuando veo alguna de esas que alguien puso hace mucho tiempo y la veo que está seca, vieja y descolorida me da pena. Me hace pensar esa manía que tenemos de intentar retener la belleza y los momentos felices y lo importante que es saber vivir lo que tenemos delante con la mayor intensidad posible, justo cuando lo tenemos delante.
¿Forra las cubiertas cuando va de viaje?
Ahora venden unas fundas más o menos bonitas para eso. Reconozco que no lo hago, pero también que, no sé porqué, me da rabia que en el tren o el avión el de al lado se quede curioseando el título del libro que estoy leyendo. Es como cuando estas orinando en un bar y alguien abre la puerta.
¿Se humedece usted el dedo para pasar la página?
Cuando leo tengo la costumbre de mojar el dedo en un vaso de guisqui, de ahí a la boca y a pasar la página. Al cabo de 30 páginas el libro que sea te va gustando cada vez más, aunque vayas entendiendo la historia cada vez menos.
¿Le gusta que le cuenten el final de un libro que acaba de empezar?
Amos, amos, amos
¿Le gusta consevar los libros ya leídos o prefiere regalarlos?
Tiene que ser un libro muy especial y una persona muy especial los que coincidan en lugar y tiempo. Y, para celebrar ese momento mágico y extraño, en ese caso, lo regalo encantado.
La Elegancia del Erizo de Muriel Barbery. No sé si recomendárselo porque la última vez se lo dije a una amiga pero esta desapareció y hace semanas que no sé de ella.
La Trilogía del Vagabundo de Knut Hamsun. En ello estamos.
Este es de un amiguete que se ha embarcado en la aventura de ser escritor. Y no le va mal. Ánimo Diego.
